Adicción a las compras. Concepto.

La adicción a las compras, también conocida como oniomanía es un trastorno psicológico que se caracteriza porque el individuo tiene una necesidad incontrolable de realizar nuevas compras. El comprador compulsivo lleva a cabo numerosas compras de una forma irreflexiva y frecuente para aliviar la sensación de malestar.

El comprador compulsivo: Un ejemplo ilustrativo.

Sábado por la tarde: Ana se prepara para una cita importante. Tras examinar su armario detenidamente deduce que no, que no hay ningún conjunto lo suficientemente apropiado para tal ocasión. Se siente desanimada: “Tengo el armario lleno, pero no hay nada que pueda sacarme del apuro y no puedo ir de cualquier manera”. Decide “salir un momento” para comprar algo adecuado sólo para esta ocasión, pues ha decidido empezar a ahorrar para esas vacaciones en Cancún que tanto anhela. Y así, comienza su particular periplo por las tiendas de moda de la capital: “Este pantalón sería perfecto para la ocasión, y estos zapatos de pulsera quedarían tan bien con mi falda nueva… Son tan bonitos que no tienen precio. ¡Ya habrá tiempo para ahorrar!”.
Ana, feliz por sus nuevas adquisiciones, decide ir a la caja pero algo llama su atención: “¿Y ese traje de fiesta? Quizá no sea apropiado para esta ocasión, pero… siempre puede surgirme algún evento y hay que estar preparada, ¡no lo puedo dejar escapar estando de oferta!” . Y así, termina gastándose una cantidad considerablemente más alta de la que había calculado inicialmente. Por supuesto, el llevarse todos estos productos no supone ningún problema: “Siempre puedo devolverlo si me arrepiento”. De repente, Ana va con el tiempo justo para la cita, incluso con retraso, pues han pasado dos o tres horas, pero ¿qué sería de su cita si acudiera inadecuada?

¿Qué es la oniomanía? ¿Qué lleva a la persona a caer en la adicción a las compras?

En la actualidad, vivimos en una sociedad en la que consumo está a la orden del día. Acudimos con relativa frecuencia a una tienda de artículos de moda o a algún centro comercial buscando la compra de nuevos productos: más modernos, más naturales, más a la moda… “Más…” pero nunca “de más”. Parece que no tenemos suficiente. Quizás sea debido a una fusión de los nuevos valores consumistas junto con los tres mil anuncios diarios que vemos de media al día, anuncios que intentan desesperadamente captar nuestra atención para crearnos necesidades que no tenemos, haciéndonos creer que así alcanzaremos la felicidad o que seremos más admirados, para que, finalmente, tomemos la decisión de adquirir un determinado producto empleando ese 85-95% de irracionalidad que utilizamos en las decisiones de compra. Sin embargo, no todo el mundo cae en la tentación dejando que el deseo de adquirir bienes gobierne sus vidas.
Como comentábamos al comienzo del artículo, el comprador compulsivo se ve abocado a adquirir artículos de forma ilógica y sin control. Mediante esta compra excesiva el sujeto busca reducir la sensación de malestar. Esto, evidentemente, termina afectando a todas las áreas de la vida de la persona.

El comprador compulsivo

¿Crees que puedes ser un comprador compulsivo?

Motivos que pueden causar adicción a las compras.

Existen varios motivos por los que una persona puede llegar a desarrollar la oniomanía:

  • Por costumbre: A base de ir a comprar, la persona se habitúa a llevar ese ritmo de vida al que luego le resulta difícil renunciar, pues ya ocupa gran parte de su tiempo de ocio y ha pasado a definirla como persona (“fashion victim”, “it girl” o “it boy”). Se podría decir que dicha persona tiene un estatus y un estilo de vida que debe mantener.
  • Por evasión: En este caso, se utilizan las compras como vía de escape de pensamientos autocríticos o de sentimientos negativos como la frustración, el estrés, la ansiedad, la tristeza o el aburrimiento. Esto quiere decir que el origen está en el desequilibrio emocional, recurriendo a las compras como forma de hacer frente a los problemas, actuando como sustituto emocional de necesidades insatisfechas.

En cualquier caso, si por algo se caracteriza el comprador compulsivo es por un problema de control de impulsos, donde éste trata de mejorar su autoestima, mostrar su poder adquisitivo y/o satisfacer sus necesidades emocionales a través de la compra.

¿Cuándo se convierte una persona en comprador compulsivo?

Es importante destacar que la adicción/no adicción es un continuo, no se trata de una dicotomía donde se es adicto o no se es adicto, existen grados de adicción a las compras. De esta manera, una conducta normal y habitual como es ir de compras puede llegar a convertirse en un problema cuando se mantiene a pesar de los inconvenientes que acarrea (endeudamiento, discusiones familiares…) o de lo que se sufre al no tenerla (abstinencia). Con el tiempo, la persona pierde su capacidad para controlar su conducta, convirtiendo el objeto de adicción en un deseo constante, casi obsesivo, perdiendo así el interés por otras actividades.
Cabe destacar que este comportamiento tiene una explicación biológica, ya que durante el proceso de compra se libera dopamina (neurotransmisor relacionado con la motivación, el placer y el deseo) en el área cerebral del núcleo accumbens, de manera que la persona siente una fuerte sensación de recompensa, al igual que ocurre con el abuso de la cocaína o el sexo. Así, el comprador compulsivo siente una gran adrenalina y euforia durante la compra, pero este efecto dura poco tiempo, dando paso a sentimientos de culpa y vergüenza.

Causas de la adicción a las compras

Existen diferentes grados de adicción a las compras

¿Cuál es el comportamiento característico del comprador compulsivo?

  • Tiene pensamientos obsesivos y niveles altos de ansiedad ante el deseo urgente de comprar: “Necesito comprar cuando salgo para estar tranquilo”.
  • Experimenta deseos de resistirse a la compra y sensación de pérdida de control: “No quiero comprar, pero no puedo parar”. Se precipita a la hora de comprar.
  • Ve las compras como una forma de aliviar el estrés diario, siendo lo único que consigue relajarle tras una discusión.
  • El bienestar y alivio experimentados tras la compra traen consigo sentimientos de culpa: “No debería haberlo hecho, he gastado demasiado dinero”.
  • Se da durante todo el año al menos una vez a la semana, no sólo durante periodos concretos como las rebajas.
  • Dedica el tiempo libre principalmente a las compras o a visitar centros comerciales.
  • Adquiere excesiva cantidad de objetos superfluos o inútiles, a veces no congruentes con el propio gusto, lo que genera arrepentimiento.
  • Pierde interés por lo adquirido, pudiendo acumularlo, esconderlo (por temor a ser tildado de irracional), regalarlo, devolverlo, venderlo o tirarlo. Muchas veces no llega a estrenarlo alegando, por ejemplo, que ya perdió valor.
  • Recibe mensajes críticos de familiares y amigos acerca del problema.
  • Termina endeudándose, pues persiste en comprar productos innecesarios a pesar de quedarle poco dinero.
  • Puede comprar objetos para sí mismo o exclusivamente para otros.
  • La gratificación se la da el hecho de comprar, no el objeto adquirido.

¿Por qué la persona no puede parar de comprar?

La oniomanía se define como la necesidad irrefrenable de comprar para sentirse tranquilo. Sin embargo, dicha tranquilidad o alivio resultan efímeros, pues rápidamente llegan la culpabilidad, la vergüenza y otros pensamientos que generan ansiedad. Por desgracia, la persona sólo encuentra alivio al recaer en el exceso de consumo. De esta manera, se crea un círculo vicioso y, con el tiempo, se pierde la capacidad para controlar la propia conducta, convirtiendo el objeto de adicción en un deseo constante, casi obsesivo, perdiendo así el interés por otras actividades. Pese a que la persona sabe que continuar consumiendo le hace mal, no puede parar de hacerlo, pues está metida en una dinámica de la que no es capaz de salir, pues sólo es capaz de encontrar el alivio mediante las compras.
Con el paso del tiempo, este problema se agrava, pues la tolerancia hace que la persona tenga que consumir cada vez más para alcanzar la misma emoción. Si la persona decide no consumir, atraviesa un síndrome de abstinencia que rara vez consigue superar sin volver a caer en el consumo. Tanto es así que, en este tipo de casos, incluso puede haber episodios de abstinencia de años.
Ante esta situación, puede resultar conveniente la ayuda del profesional, pues la terapia cognitivo-conductual ha demostrado gran eficacia al trabajar con:

  • Pensamientos: Creencias irracionales como “necesito comprar para sentirme bien” son sustituidas por otras más saludables.
  • Emociones: Se fomenta el autocontrol, lo que repercute en un aumento de la autoestima y satisfacción personal.
  • Conductas: Se proponen actividades placenteras alternativas, así como diversas pautas que ayudan a no recaer en la compra abusiva (estas últimas aparecen detalladas más adelante).
El comprador compulsivo no puede dejar de comprar

El comprador compulsivo no puede evitar seguir comprando

¿Cómo es el perfil psicológico del comprador compulsivo?

Esta adicción se encuentra entre el 2 al 8% de la población tanto en hombres como en mujeres, aunque es más frecuente en mujeres (80%) en torno a los treinta años sin importar la clase social debido a que a esa edad es habitual estar emancipado y empezar a tener una economía más holgada, aunque esta conducta problemática puede comenzar a desarrollarse a partir de los dieciocho años.
Además, según el sexo se tiende a consumir un tipo de producto u otro: mientras que las mujeres prefieren más ropa, joyería y productos de belleza, los hombres se decantan por aparatos electrónicos y herramientas para el hogar. Cabe destacar que gran parte de los adictos a las compras prefieren hacerlo vía online y en solitario, ya que este proceso de búsqueda y selección de diferentes productos por tiendas de cualquier lugar del mundo otorga un valor añadido a la compra, contribuyendo a que el bienestar por la compra bien hecha sea inicialmente superior.
Asimismo, suele seguirse un patrón familiar, por lo que es probable que varios familiares tengan este problema o algún trastorno de ansiedad. En este sentido, cabe destacar que una educación carente de límites, donde los caprichos del niño han sido atendidos inmediatamente, hace que el menor interiorice un modelo de vida en el que posponer el deseo no se contempla como alternativa.
En lo que respecta a la personalidad, puede darse en personas extrovertidas como forma de expresar su personalidad, para reforzar su individualidad y/o mejorar su estatus o atractivo. También puede darse en personas inseguras, con baja autoestima o potencialmente depresivas como forma de hacer frente a los sentimientos negativos o de conseguir la aceptación en su círculo social.

¿Está relacionada la adicción a las compras con otras patologías?

La compra compulsiva puede servir como forma de tapar otra serie de problemas, convirtiéndose así en un síntoma del problema principal. De hecho, no es infrecuente la ocurrencia de depresiones, ansiedad, trastornos de alimentación (bulimia especialmente), abuso de sustancias o cleptomanía (ocasionalmente). También podría manifestarse como síntoma de un estado maníaco o hipomaníaco del trastorno bipolar, en el que la persona se encuentra especialmente eufórica y no reflexiona antes de actuar, llegando incluso a poner en riesgo su propia seguridad. Por último, podría darse en trastornos de personalidad tipo límite, por evitación u obsesivo-compulsivo. Se estima que la comorbilidad, es decir, la presencia de alguno de los anteriores trastornos junto a la oniomanía, es de más del 60%.

¿Qué consecuencias tiene la compra compulsiva en la vida del individuo?

Como es lógico, el mantener un estilo de vida económicamente insostenible afecta a casi todas las áreas de la vida, dando lugar a una serie de consecuencias negativas a distintos niveles:

  • Médico: Hipertensión.
  • Psicológico: Estrés, ansiedad, sensación de vacío interior, depresión, cambios en el estado de ánimo, incapacidad para valorarse a uno mismo si no es mediante los productos, dañando así la autoestima.
  • Familiar: Dar mal ejemplo a los hijos sobre el manejo de las finanzas, discusiones con la pareja sobre las finanzas.
  • Social: Mentir a los allegados con las posibles consecuencias que puede conllevar, echarle la culpa a los demás (o a sí mismo) por no tener dinero para llevar el nivel de vida que desea, jactarse de las cosas materiales y empezar a ver con desprecio a aquellos que llevan un estilo de vida más modesto.
  • Laboral: Incremento de horas extras (restándole tiempo a su familia, ocio y descanso).
  • Económico: Acumulación de deudas, falta de ahorros.
La adicción a las compras provoca numerosas deudas

La adicción a las compras puede acabar provocando numerosas deudas

¿Qué se puede hacer para terminar con la adicción a las compras?

Evidentemente no se trata de un proceso sencillo, pues tras esta adicción pueden existir sentimientos de vacío, tristeza, necesidad de aceptación y otros factores que conducen a la compra compulsiva. El implicado debe ser consciente de que tendrá que esforzarse para conseguir llevar a cabo una serie de cambios en su estilo de vida, cambios que posiblemente podría mantener más fácilmente trabajando junto a un psicólogo su autoestima e impulsividad, factores que pueden influir en su proceso de decisión de compra.

Pasos para dejar de ser un comprador compulsivo.

  • Usar un presupuesto, basándose en los propios ingresos y gastos, incluyendo dinero para ocio e imprevistos. Recordar que no cumplir con el presupuesto sólo puede ser perjudicial.
  • No comprar precipitadamente, comparar precios sin olvidar que la solución no es comprar más sino gastar menos.
  • Pagar el balance de las tarjetas de crédito y después romperlas. Evitar llevar tarjetas de crédito o demasiado dinero encima.
  • No medir el propio éxito personal o el familiar por las cosas materiales: uno vale más por lo que es que por lo que tiene.
  • Evitar personas que fomentan la adicción. No competir con familiares o conocidos: la vida no es una carrera en la que quien más acumula gana. Hay que comprar conforme a los propios medios y no en base a lo que otros hagan.
  • Aprender a diferenciar necesidad de deseo: antes de comprar hay que pensar en lo que realmente se necesita, si ese objeto va a mejorar la calidad de vida. Comprar sólo lo estrictamente necesario.
  • Despreocuparse por la historia económica pasada, no dejar que el pasado dicte el estilo de vida actual: retomar el control del propio presente.
  • Ser honesto y hablar con la familia acerca del deseo de llevar a cabo un estilo de vida más moderado: el comunicar la decisión hará más fuerte el compromiso para el cambio y el deseo de no fallar.

Otras recomendaciones.

  • Si uno necesita comprar para sentirse bien, mejorar el estado anímico o la autoestima está tratando de llenar un vacío con objetos: saber que los bienes materiales nunca terminan de llenar ni lo van a hacer, hay que ser honesto con uno mismo e identificar aquello que genera ese malestar y qué se puede hacer para solucionarlo.
  • Evitar prestar atención a la publicidad y pensar en razones para ahorrar, recordar lo difícil que es obtener dinero.
  • Es recomendable evitar los centros comerciales o lugares asociados a las compras. Evitar las compras online.
  • Cultivar otros aspectos de la vida: el ocio no es sólo ir de compras, ahora se pueden programar actividades para las que no se tenía tiempo.
  • Reforzar y alimentar la propia autoestima.
Realiza otras actividades para dejar de ser un comprador compulsivo

Realizar otras actividades es útil para evitar la compra compulsiva

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Autor.

Mª Victoria Orbe Valls es psicóloga general sanitaria. Está graduada en Psicología por el CES Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid), cuenta también con los másteres de Psicología General Sanitaria (Universidad Antonio de Nebrija) y Sexología Clínica y Terapia de Parejas (Instituto Superior de Estudios Psicológicos), así como con formación en Mindfulness y grafopsicología. En la actualidad compagina su actividad como psicóloga con la divulgación científica. Es colaboradora en el Blog de Nuestro Psicólogo en Madrid

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